martes, 29 de enero de 2013

Consumistas*

*Por Melina Ortega.

Casualmente, di con un programa de televisión en el que se busca concientizar sobre el consumismo que nos atrapa sin darnos cuenta y para ello, en cada episodio participa una familia a la cual se le retiran de su hogar durante un mes, todos los artefactos electrónicos y de tecnología que se tengan como la tv, el stereo, la computadora, las consolas de juego, etcétera.



Este experimento fue muy interesante de ver. Los primeros dos días parecían una horrible tortura para la familia, veían su casa “vacía” sin toda esa tecnología que formaba parte de su vida cotidiana; no sabían qué hacer, se peleaban entre ellos (parecían tener un síndrome de abstinencia) y estaban enojados todo el tiempo. Al final de la primer semana, aprovecharon todo ese tiempo libre para ponerse a limpiar a fondo su casa (algo que no habían hecho durante años).

En la segunda semana, comenzaron a charlar más entre ellos: los padres se sentaron a escuchar a sus hijos, los hijos intentaron entender a sus padres; empezaron a realizar actividades como familia. Salían a caminar, a jugar con un balón a su jardín, y cuando agotaron todos los juegos de mesa que tenían disponibles, inventaron sus propios juegos, se dividieron las actividades de mantenimiento del hogar entre todos y cada quién asumió su propia responsabilidad.

La tercer semana, el padre y la madre ya dormían en el mismo cuarto otra vez (dado que antes el padre dormía en el sofá, porque veía la tv ahí y la madre veía la tv del cuarto, cada quien un programa distinto), los hijos mejoraron su desempeño en la escuela, porque al no tener la tv, hacían su tarea sin distracciones y además, recibían el apoyo de sus padres. La comunicación familiar era estupenda, jamás había estado mejor.

La cuarta semana ya se habían acostumbrado a su nuevo estilo de vida y algunos se angustiaban en pensar que al regresar todas las cosas que se habían llevado, todo volvería a ser como antes. Al final, escogieron solo lo esencial y se deshicieron de todo lo que no necesitaban: se quedaron con 1 tv, una computadora y la cafetera.

El caso de esta familia que se encontraba atada al consumismo no es nuevo ni el único, hoy parece haberse convertido en el nuevo estilo de vida. Al privarse de todas las cosas que no necesitaban, cayeron en cuenta de que lo que más necesitaban era la convivencia con ellos mismos; conocerse, escucharse y volverse la familia que se supone eran antes del experimento.

Su vida se volvió más sana al dedicarle mayor tiempo a las actividades al aire libre, tenían menos distracciones para poder hacer sus deberes, descansaban más tiempo porque no se desvelaban con la tv, la computadora o los videojuegos y encontraron que tanto pasar tiempo juntos como pasar un tiempo a solas con la compañía de un buen libro, era algo que les proporcionaba la misma o más alegría y placer que sentarse horas frente al televisor.

Además, cuando les devolvieron sus cosas, se dieron cuenta de que realmente no ocupaban nada de ello para poder vivir y ser felices; así que decidieron que en fechas especiales como aniversarios, navidades, cumpleaños y más; en adelante solo optarían por regalarse experiencias en primer lugar, dejando como última opción los obsequios que además de estorbar en su casa, generan otros gastos y con el paso del tiempo se convierten en basura.

La tecnología hace la vida más fácil, pero ¿para qué querríamos tener una vida más fácil si con ello podemos perder el sentido que tiene hacer nuestras actividades cotidianas? Un auto nos facilita trasladarnos, pero no sustituye la necesidad que tiene nuestro cuerpo de caminar, y en el momento en que nosotros mismos dejemos que eso pase, entonces perderemos muchos de los placeres que nuestros padres y abuelos gozaron y que por nuestra culpa, nuestros hijos podrían no conocer.

Regalar una experiencia no tiene que ser necesariamente un viaje fuera de la ciudad. Sencillamente, en lugar de pasar un domingo frente al televisor, podemos simplemente ir de paseo a la playa con nuestra familia para variar, a celebrar, que tenemos la dicha de poder hacerlo.

eclecticahoy@gmail.com 

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